HASHEM – LA TORÁ – AM ISRAEL.
Aunque en nuestro mundo físico estas tres entidades parecen separadas, en su raíz espiritual, están completamente fusionadas.
Hashem (El Emanador / La Luz)
Es la fuente infinita, el Ein Sof. En su esencia absoluta, Él es incognoscible. Para que la creación pudiera existir y relacionarse con Él, «condensó» Su voluntad y sabiduría.
La Torá (El Puente / El Plano)
La Torá no es simplemente un libro de historia o leyes. Según la Cabalá, la Torá es Jojmató (Su Sabiduría) y Ratzónó (Su Voluntad). Dado que D-ios y Su voluntad no son cosas separadas (como lo son en un humano), la Torá es, en esencia, D-ios mismo en forma de «letras y palabras».
Se dice que «La Torá entera son los Nombres de D-ios». Es el plano arquitectónico de la creación y el «vestido» que usa la Luz Divina para bajar a este mundo sin destruirnos.
Israel (El Vaso / El Alma)
Las almas (Neshama) se describen poéticamente como «una parte de D-ios en lo alto» (Jelek Eloka Mima’al). Si la Torá es la «Sabiduría» de D-ios, Israel es el «Hijo» o el pensamiento profundo de D-ios.
El Zohar enseña que «Israel surgió en el pensamiento de D-ios antes de la Creación». Esto significa que el propósito de todo el universo es que esta alma baje al cuerpo físico.



