Rav Jaim era famoso por su «Siyum HaShas» anual. Cada año terminaba prácticamente toda la literatura rabínica básica (Talmud Bavli, Yerushalmi, Rambam, etc.).
Enseñanza: El tiempo no se «pierde», se utiliza. Él enseñaba que la verdadera grandeza no viene del genio nato, sino de la constancia.
Aplicación: Dedica un tiempo fijo al estudio o a una meta espiritual todos los días, sin importar lo que pase. La constancia (midat hamatmid) es la clave del éxito.



