Bendito eres Tú, HASHEM, D-ios nuestro, Rey del universo, que nos santificó con Sus preceptos, nos favoreció y con amor y favor nos legó Su sagrado Shabat, una remembranza de la creación. Pues ese día es el prólogo de las convocaciones sagradas, un recuerdo del Éxodo de Egipto, y a nosotros elegiste y santificaste de entre todas las naciones. Y Tu sagrado Shabat con amor y favor nos legaste. Bendito eres Tú, HASHEM, que santifica el Shabat. (Los demás responden: Amén).



